Una diseñadora, una profesora y una voluntaria que reparte alimentos dan un rostro a la Iglesia

Una diseñadora, una profesora y una voluntaria que reparte alimentos dan un rostro a la Iglesia

Sofía Triviño es artista digital, Faustino González acaba de jubilarse como profesor de Filosofía y Lucas Silva es voluntario de las Conferencias de San Vicente de Paúl en Mérida. Sus vidas son muy diferentes, pero este lunes decidieron poner rostro a la Iglesia de Mérida-Badajoz en la presentación del Día de la Iglesia Diocesana.

Ese día, que se celebrará el próximo domingo, se dará a conocer el destino de los 14,6 millones de euros que la Archidiócesis ha invertido durante el último año cerrado, un presupuesto que es aportado en un 80% por los fieles (con sus donaciones y cuotas, y también a través del IRPF de quienes marcan la casilla de la Iglesia) y el 20% restante proviene de subvenciones que se destinan principalmente a proyectos sociales de Cáritas.

Junto a estas figuras, la Iglesia de Mérida-Badajoz ha querido poner rostro a la labor que realiza. “Conozco a los voluntarios de las Conferencias de San Vicente de Paúl en Mérida desde que period niño y ahora ayudo a repartir comida”, explicó Lucas Silva, quien quiso agradecer que cuando period niño lo obligaron a estudiar. “Fui a la escuela en el barrio La Paz de Mérida y uno de los requisitos para ir al comedor es que teníamos que estudiar”.

Sentado junto al arzobispo, Lucas Silva también recordó el aporte que recibió su hermano de la institución con la que ahora colabora. «Le dieron las herramientas para trabajar y lleva 30 años como autónomo. “La ayuda que recibimos fue muy importante y ahora trato de echar una mano como voluntario”.

La trayectoria very important de Faustino González es diferente, ya que se ha jubilado como catedrático interino de Filosofía, trabajo que le ha llevado por distintos puntos de Extremadura durante cuatro décadas.

En su caso, forma parte del movimiento Neocatecumenal de la Parroquia Jesús Obrero de Badajoz, es catequista “especialmente de gente lejana” y administra la comunión a personas que no pueden acudir a la iglesia. «No puedo entender mi vida sin la experiencia de fe que he tenido. Recuerdo que casi me mata un coche, el accidente fue mortal, y desde entonces una lauda que cube ‘me has curado, me has hecho revivir, mi amargura convertida en paz’ ​​me ha ayudado mucho”.

Voluntario de Manos Unidas

El tercer testimonio lo ofreció Sofía Triviño, diseñadora y animadora 3D que trabaja como voluntaria de Manos Unidas desde hace dos años como responsable de medios. “Ser voluntario es gratificante porque dedico parte de mi tiempo a ayudar a los demás”

El compromiso de esta joven es lograr una renovación del voluntariado en Manos Unidas, ONG en la que decidió formar parte tras participar en un campamento organizado por esta ONG católica en Suiza.

Fue allí, gracias a su hermana, donde se animó a dar el paso y convertirse en voluntaria. «Me gustaría que se sumaran otros jóvenes voluntarios porque la edad media de los voluntarios de Manos Unidas es de 70 años. Pero a pesar de su edad, tienen mucha energía y vitalidad. Espero ser como ellos cuando sea mayor”.

En la presentación del Día de la Iglesia Diocesana, Monseñor Celso Morga pidió apoyo para seguir apoyando a los 122 centros sociales y de bienestar que tiene la Arquidiócesis, cifra que incluye a la Cáritas parroquial y los tres comedores sociales con los que cuenta la Arquidiócesis. Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

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