¿Un 28F sin el tradicional desayuno con aceite en los colegios?

¿Un 28F sin el tradicional desayuno con aceite en los colegios?

  1. sociedad

La Consejería de Educación de Andalucía anunció hace unos días la posibilidad de que los colegios andaluces no reciban el suministro de aceite de oliva que forma parte del tradicional desayuno andaluz del 28 de febrero, debido a su alto precio en el mercado debido a la sequía y la especulación. .

La sequía es ya una disaster y una realidad en Andalucía donde el Gobierno ya prevé cortes de agua en capitales de provincia como Sevilla, Córdoba o Málaga para el verano y donde la agricultura está sufriendo un duro golpe con pérdidas de cosechas por la disaster climática que asola la zona. región y un modelo productivo que favorezca un agravamiento de dicha disaster. En este escenario, la noticia de que no habrá aceite en los colegios andaluces para el tradicional desayuno andaluz de día es un símbolo del futuro que afrontamos los andaluces en el que la destrucción climática y la precariedad económica nos arrebatan incluso lo que muchos consideran parte del patrimonio cultural andaluz. identidad.

¿Un día en Andalucía sin pan ni aceite?

Al lector que no creció en Andalucía le puede parecer exagerado que sea noticia la falta de aceite en los colegios para el desayuno de un día concreto. La clave del asunto es que el clásico desayuno de pan con aceite es quizás el elemento de construcción de identidad andaluza más transversal y exitoso que se da en el sistema educativo público andaluz.

Todo individuo que socializa y crece en los colegios andaluces puede recordar el Día de Andalucía cantando el himno después de haber disfrutado con el resto de compañeros de un desayuno a base de pan con aceite de oliva en un ambiente festivo que interrumpe las clases por un día. Es un hecho que ha consolidado el 28 de febrero como el día de Andalucía en la mente de la mayoría de la población, construyendo una festividad vacía de las exigencias que, por ejemplo, pueden plantear otras fechas como el 4 de diciembre de carácter más combativo.

Sin embargo, el prohibitivo precio del petróleo, que en pocos meses se ha convertido en un artículo de lujo, el “oro líquido”, ha hecho que la Junta de Andalucía no sea capaz de asegurar el suministro al precio que inicialmente preveía. El precio del petróleo subió un 65% el mes pasado en los supermercados y no parece que la situación vaya a mejorar. Por ello, el Ministerio de Educación notificó a los centros educativos la posibilidad de que este año los estudiantes no pudieran celebrar el desayuno simbólico.

La importancia de este acto de construcción identitaria se hace seen en la inmediata movilización de las AMPAS desde los centros de diferentes ciudades que se han organizado para dotar de suministro propio a sus respectivos centros ante la incertidumbre que ha generado la Junta de Andalucía. También en la reacción interna del propio gobierno andaluz, con el Ministerio de Agricultura intentando corregir al Ministerio de Educación sobre la oferta e intentando negar que la subida del precio del petróleo sea tal y sea el motivo de un posible problema a la hora de proporcionar “oro líquido” a los centros.

Un día en Andalucía sin petróleo podría convertirse en una curiosa disaster política para un gobierno del PP que precisamente lleva años construyendo una narrativa andaluza para legitimarse como bloque hegemónico en Andalucía. Un golpe que hace más visibles, si necesitamos aún más, los efectos desastrosos de la sequía sobre nuestras tierras y el futuro al que nos lleva el precise modelo productivo basado en el turismo y un tipo de agricultura que no es sostenible. ecológicamente.

Un modelo donde los futuros niños y niñas andaluces no podrán disfrutar del pan y del aceite, quizás ni siquiera podrán cantar por la precariedad de las aulas si sus centros no han cerrado como consecuencia de la privatización de la Educación. Pero al menos sabremos que los campos de golf resistirán como islas en medio de la desertificación de la región mientras los ricos hacen negocios con nuestra miseria y se mueven en los superyates que atracan cada semana en Málaga.

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