Restaurantes en Palma | Smash burger, el snack de moda

Restaurantes en Palma |  Smash burger, el snack de moda

La nostalgia tiene mala prensa, pero lo cierto es que bien canalizada es beneficiosa para la salud, porque evoca un recuerdo positivo de tiempo y lugar. Todos conocemos su sabor: esa dulce tristeza que rima con melancolía. Don Draper, el más publicista Frío en la pantalla chica solía referirse a ella como una emoción “delicada pero poderosa”. Ni siquiera Guillermo Inform habría dado mejor en el blanco. Y hablando de nostalgia, su sombra cae sobre la mirada de Matías Bernatek -un chef experto en aplastar hamburguesas– cuando le pregunto sobre su país de origen.

Me siento un poco estúpido, su acento lo delata como un pastel desmenuzado al perro glotón. “Soy argentino”, cube el buen Matías. Bueno, por supuesto. Los que venimos de fuera llevamos nuestra tierra grabada en la mirada. Un servidor ha encontrado en la música, el cine y la literatura el mejor placebo para combatir eso’delicado pero poderoso’emoción. Nuestro protagonista, en cambio, se refugia en su pasión por Independiente, “el tercer membership de Argentina, no es tan grande como River o Boca, aquí sería el ‘Atléti'”, cube, como restando importancia al Importancia del membership de Avellaneda. Pero la historia del ‘rey de copas’, el primer equipo argentino en ganar la Libertadores, no es tan ligera.

Aunque el fútbol prolonga el hilo conductor de estas primeras líneas, lo cierto es que la gran estrella es la hamburguesa, cocinada al estilo smash, una técnica que antes se puso de moda y se puso en la carta de todas las hamburgueserías y de algunos restaurantes de lujo. , period ya el principal argumento de Hamburguesas Klug. “Fuimos los primeros en hacerlos en la Isla”, cube con orgullo. Pero ¿qué diferencia a una hamburguesa ‘destrozada’ de una convencional? «El smash es una técnica que nació en Estados Unidos y consiste en triturar las albóndigas que salen del frigorífico bien frías contra una plancha que esté a 200-250 grados. Lo presionas con una paleta y la reacción que se produce carameliza la carne, le da un Colour bronceado y tiene un sabor muy rico. El medallón de carne queda muy fino y jugoso porque no está mucho tiempo en la parrilla”, explica Matías, quien ha transformado su passion en negocio. “En Argentina siempre hacía hamburguesas para mis amigos, se me daba bien y perfeccionaba. la técnica mucho.”

Detalle del proceso de ‘molienda’ de la albóndiga contra la plancha.

Blanqueo

En los últimos años, las hamburguesas han sufrido un ‘blanqueamiento’ de su imagen; ya no son pasto exclusivo de las cadenas. Comida rápida, hoy son un plato al que se le puede exigir calidad. Su “ascenso social” viene de la mano del llamado hamburguesas gourmand, ‘muerde’ con más detalles que el salpicadero de un Maserati. Los smashes de Matías son el mejor antídoto contra tanto barroquismo, contra el uso y abuso del queso brie, los tomates confitados, las trufas negras de no sé dónde y otras tonterías… Su tabla de ingredientes es sencilla: buenos pan, mejor carne y queso loncheado. Acompañado de pepinillos, cebolla o lo que sea, pero sin ‘experimentos gastro’. «Hacemos comida rápida de calidad, cocinada con amor. Y si pruebas nuestro smash te costará volver a la hamburguesa regular. ¿Y entonces? “Como la textura es diferente, es más crujiente, por así decirlo, y más sabroso”.

Pioneros

Como pioneros de esta técnica en la Isla, son conscientes de que, pese al incesante avance de propuestas ‘destrozadas’ entre la competencia, sus hamburguesas Tienen una ligera ventaja: “Nuestra El secreto es la técnica.Es muy importante saber cuánto tiempo debe estar en la parrilla, el tamaño del medallón de carne, sazonarlo muy específicamente y que los cortes de carne no tengan más de 20% de grasa, eso es lo que facilita la corteza aplastada. ».

Pero vayamos al turrón: su sabor. Pues mira, al last de la sesión de fotos Matías me ofreció la hamburguesa que aparece en la página. Estarás de acuerdo conmigo en que no tiene mala pinta… lo metió en una linda caja de cartón y se vino a casa conmigo. Después de un golpe de micrófono lo mordí… y ahí tienes! Ojos en blanco. No hace falta que me creas, me encanta el escepticismo y esto no es un publirreportaje, sólo pásate por Klüg Burgers y deja que tu paladar sea el juez.

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