“El sensor nos da calidad de vida, ya no me pincho antes de cada comida”

“El sensor nos da calidad de vida, ya no me pincho antes de cada comida”

Juncal Tellería prácticamente se ha olvidado de pincharse el dedo para saber cómo estaba su nivel de glucosa. Es diabética desde hace 33 años. Fue una de las primeras en llevar un sensor ‘free model’, estima que hace ocho años y, desde entonces, “mi vida es diferente”.

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p class=”v-p”>Cada quince días acude a su clínica a recoger una especie de parche del tamaño de un euro que se coloca en la parte superior de su brazo y que está directamente conectado a una aplicación que tiene instalada en su teléfono móvil. Con solo abrirlo sabrás cómo te sientes, cuál es tu nivel de azúcar en sangre y así calcular cuánta insulina necesitas.

Es una de las 2.573 personas en Gipuzkoa –7.000 en todo el País Vasco– que cuentan con un sistema de monitorización continua de glucosa (flash) que Osakidetza pone a disposición de los pacientes. «Antes me pinchaba antes de cada comida, ahora sólo tengo que abrir la aplicación y sé lo que tengo que hacer. Sin duda me ha aportado calidad de vida.

Comodidad

«Sólo tengo que abrir la aplicación para saber cómo estoy y qué hacer. Incluso tiene un sistema de alarma.

Ahora Juncal sonríe al recordar cómo fue a Francia a conseguir los parches. «Al principio no entró en Osakidetza. Aquí vendían los parches por unos 60 euros, y en Francia te los regalaban por poco más de la mitad. Desde antes de la pandemia Osakidetza se encarga de todo, y es muy útil”, afirma.

Entre las ventajas de estar monitoreado, Juncal destaca que, además de darte información numérica de los niveles de glucosa, cuenta con un sistema de alarma e incluso ofrece indicaciones de la tendencia para ese día. «Pide un pitido si el nivel de glucosa baja demasiado. También es muy interesante que te da la información con una flecha que te indica si la tendencia de ese día es que los niveles suban o bajen. “De esta manera es mucho más fácil controlar lo que debo hacer”.

Entre los recuerdos de los que se ha deshecho están los pinchazos en los dedos. «Acababas con callos en los dedos porque un pinchazo tras otro antes de cada comida period demasiado para los dedos de dos manos. Ahora los tengo que incluso puedo enseñárselos», comenta en tono de broma.

Está especialmente contento de que la vida de los diabéticos más jóvenes sea más fácil. «A los más txikis, sus padres tenían que despertarles en mitad de la noche para pincharlos, o se despertaban porque sentían un pinchazo en el dedo, para comprobar sus niveles de glucosa. Ahora con solo mirar su celular saben si les tienen que poner insulina.

Prácticamente todos los diabéticos tipo 1, es decir, pacientes que necesitan insulina porque el páncreas no la produce, cuentan con un sistema de monitorización. «Si hay alguien que no puede con la aplicación, en lugar del celular hay un dispositivo más pequeño que hace las mismas funciones que la app. Es especialmente para personas mayores que no pueden hacer frente a la tecnología”, afirma Arantxa Tellería, secretaria de la asociación de diabetes de Gipuzkoa.

En el caso de los diabéticos tipo 2, que la padecen principalmente personas mayores, sólo está disponible para quienes toman ‘insulina rápida’, “los que tienen que ponérsela antes de cada toma”, explica Arantxa, “el resto se inyectan únicamente”. una vez al día y se inyectan insulina, o los que lo hacen más, se controlan con una pastilla.

Recuerdos

“Me pinchaba antes de cada comida, period un pequeño pinchazo pero mis dedos no podían funcionar, estaban llenos de callos”

Además, Osakidetza cuenta desde diciembre de 2022 con un sistema de entrega a domicilio de parches para quienes dispongan del dispositivo de monitorización. En Gipuzkoa, 1.048 pacientes -unos 3.500 en el País Vasco- reciben cada tres meses un paquete con seis parches (deben cambiarse cada 15 días) en su domicilio o en la dirección que hayan marcado para mayor comodidad del paciente y evitar desplazamientos a los centros. de salud.

6,75% de la población

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a casi 154.000 personas en el País Vasco, 50.517 en Gipuzkoa. El 95% de los pacientes identificados por Osakidetza son diabetes tipo 2, que padecen personas mayores y que en muchos casos se puede controlar con dieta y ejercicio. 5.225 pacientes tienen diabetes tipo 1, es decir, necesitan tomar insulina porque su páncreas no la produce, por lo tanto, antes de cada comida deben controlar su nivel de glucosa.

Osakidetza considera “clave” la prevención a través de hábitos saludables en la lucha contra la diabetes. “Es necesario que la persona cuide su alimentación, peso, actividad física, higiene, administración y modificación del tratamiento farmacológico y actuación ante situaciones adversas como hipoglucemia o hiperglucemia”.

Al mismo tiempo, otro de los ejes para afrontar la enfermedad es la educación, “parte elementary para poder asumir el management diario de su enfermedad e integrar el autocontrol de la enfermedad en su vida diaria”.

“Hemos notado un aumento de casos entre los niños”

En la Asociación de Diabéticos de Gipuzkoa (AGD) han observado que “los casos entre los más jóvenes han aumentado mucho, no sabemos por qué, pero ha habido un aumento”, comenta. En AGD hay 621 asociados, 468 de ellos son tipo 1. “Tenemos todas las edades, pero cuando debutan a edades muy tempranas normalmente se asocian familias, les ayudamos a aprender a afrontar la enfermedad”, explica Arantxa Tellería, secretaria . . “Prácticamente todos los pequeños pasan por la asociación porque también tenemos un programa de apoyo escolar”. El Día Mundial de la Diabetes, que se celebra hoy, se celebrará este sábado con la presentación de un libro de Susana Ruiz y una charla del nutricionista Jesús Apellániz además de una comida.

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