Con clara de huevo, en el microondas… por qué los panes proteicos están de moda

Con clara de huevo, en el microondas… por qué los panes proteicos están de moda

Los carbohidratos vuelven a ser los chicos malos de la mesa. Que si engordan, que si no aportan nada bueno, que si otras opciones son mejores… Esto hace que mucha gente busque alternativas para evitarlos sin que sea necesario, pero miedo o desconocimiento es lo que genera. En el caso del pan, algunos ‘gurús’ del health han ideado panes proteicos caseros que, según dicen, son la opción perfecta para comer un bocadillo sin sentirnos culpables, sentimiento, por cierto, que deberíamos alejar de nuestras mentes. la ecuación, pero se necesitan muchos años de cultura dietética para lograrlo rápidamente.

La mayoría de estos panes proteicos caseros, también llamados panes keto, son una especie de pastiche de huevo, harina de avena o almendras y pollo o atún desmenuzado que luego se cocina expresamente en el microondas o en el horno en el mejor de los casos. ¿El resultado? Una especie de mezcla ligeramente esponjosa pero muy húmeda -en algunos casos parece más una tortilla- que hay que consumir en pocas horas porque pierde toda textura de un día para otro. Para los paneros es un delito, para los obsesionados con la línea, un mal menor.

Pero… ¿son realmente necesarios en nuestra dieta? La ingesta precisa de proteínas para un adulto se sitúa entre 0,8 y 1 gramo por kilo de peso, según la OMS, aunque estudios más recientes elevan esta cifra a 1,5. Esto quiere decir que para un hombre de peso medio y poca actividad física, entre 56 y 90 gramos al día son suficientes. Y para una mujer de las mismas características, entre 46 y 75 gramos. “En normal no tenemos déficit proteico”, confirma el experto en nutrición y rendimiento deportivo Alex Yáñez.

Otro tema son los casos especiales, como personas mayores que comen poco, o sujetos con alguna patología y muy baja masa muscular. “Este tipo de opciones pueden resultar interesantes allí”. Sin embargo, no es lo routine.

¿Qué pasa con los culturistas o las personas que necesitan reducir los carbohidratos al mínimo?

-Habría que estudiar los casos. No debería ser una tendencia para todos. En una persona regular no es necesario cambiar el pan común y corriente por pan proteico.

Los datos

Un pan proteico de supermercado ronda los 20 gramos de proteína por cada 100 gramos; uno regular esta entre 10 y 12

Yáñez, por ejemplo, no es un consumidor routine de este producto. “Yo uso la regular y le agrego la fuente de proteínas por separado”, pasando por embutidos, conservas, and many others.

Existe mucho miedo a excedernos con los carbohidratos a pesar de que son nuestra principal fuente de energía. Y, sin embargo, la proteína parece ser el “policía bueno” de la dieta…

– El exceso de proteínas, al igual que los carbohidratos, se almacena como ácidos grasos y puede hacer que una persona aumente de peso. Además, si tienes un buen aporte de proteínas, añadir más no te servirá de nada.

La moda del ‘match’ y de lo enriquecido en proteínas, sin embargo, bombardea al consumidor y genera la necesidad de empaparnos de ellas. Por ello, los expertos recomiendan estar alerta. No todo lo que tiene un additional de este macronutriente es saludable. Algunos son ultraprocesados ​​y, por tanto, conviene evitarlos. En el caso del pan, si a pesar de lo que cube Yáñez todavía queremos ‘castigarnos’ con su consumo, hay que estar atentos a los ingredientes.

la clara de huevo

“La mayoría de panes proteicos que hay en el mercado están enriquecidos con proteínas a base de gluten y no es lo más interesante, hay otras formas que son mejores nutricionalmente hablando, aunque pueden encarecer el producto”, explica. Por eso en el supermercado elegimos aquellas que están elaboradas con “buenas harinas, un buen almidón de tubérculo -si lo tiene- y cuantos menos ingredientes, mejor”.

Los que llevan “avena, trigo sarraceno y clara de huevo son perfectos”. Este último “eleva el aminograma” y es lo que permite catalogarlos como panes proteicos. ¿Y cuánta proteína tienen? Rondan los 20 gramos por cada 100 gramos, pero ojo, porque el regular también tiene, “entre 10 y 12”. Otra opción son las elaboradas con semillas, pero “es cierto que son difíciles de comer porque su sabor es más especial”.

«Trompe l’oeil que más parecen una tarta de atún»

“Es difícil hacer apetecible una preparación que, por su composición, se parece más a una tarta de atún que a un pan”, afirma Aitor, nutricionista dietista y tecnólogo en alimentos. “Son trampantojo” y además considera que no son necesarios. “No tenemos ninguna deficiencia de proteínas en nuestra dieta”, añade. Pero si queremos comer más recomienda hacerlo por la vía routine, es decir, comer carne, pescado, huevos y, sobre todo, legumbres.

“Hay que tener en cuenta que el consumo de los de origen animal en España está por encima de lo deseado”. Así, además de comer más lentejas, judías, garbanzos… también podemos hacer ‘snacks’ proteicos a base de tostadas con hummus o frutos secos, por ejemplo.

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