Comida para perros, cigarrillos en el cuerpo y alcohol en patilla: las novatadas más atroces

Ahora que afortunadamente la salud psychological ya no es un tabú, la comunidad universitaria de Madrid ya habla, a puerta cerrada, de respuestas para frenar las vergonzosas novatadas que, desde hace generaciones, son tan habituales al inicio de curso. Por eso se presenta ahora ‘Un Nuevo Septiembre’, un plan para estos fines pero multidisciplinar: desde los propios colegios hasta la Policía Municipal y Sanidad Madrid. “Nos hemos adaptado a la ley de convivencia universitaria y, por primera vez, los equipos colegiados apostamos por todo ello”, resumió Rosa María de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes de la Complutense (UCM), el espíritu de la propuesta.

Para conseguirlo, el papel de la Policía Municipal será elementary, especialmente el de los agentes guardianes de la Comisaría Integral de Policía del Distrito Moncloa-Aravaca, el más afectado por las novatadas y el consumo de alcohol universitario. El protocolo, al que ha tenido acceso ABC, precisa que “existe un problema cíclico al inicio de cada uno de los cursos académicos en el campus de la Universidad Complutense de Madrid y en el entorno de las residencias, consistente en prácticas o rituales conocido como novatadas (además del) fenómeno del botellón, ruido, insalubridad pública, deterioro del medio urbano y otras conductas incívicas que ponen en riesgo la convivencia vecinal en esa zona del distrito.

Por ello, se aboga por “la creación de líneas de comunicación, apoyo y entendimiento mutuo”, para “compartir experiencias y conocimientos, que supondrán una mejora en la gestión y resolución del desarrollo de prácticas de novatadas”.

Todas las partes incluidas, incluida la Asociación de Residencias Universitarias de Madrid, se reconocen el interés mutuo y la capacidad jurídica necesaria y suficiente en su desempeño. Así, por parte de la Policía Municipal, al inicio del curso “establecerán un operativo policial de presencia disuasoria en el entorno de las residencias universitarias y, especialmente, en las zonas verdes existentes en las inmediaciones, con el fin de prevenir conductas incívicas”. “. Además, una Oficina de Atención Ciudadana (OAC) móvil con un punto fijo cerca de la Facultad de Educación (rotonda Juan XXIII), en horario de mañana y tarde; Allí pueden acudir los vecinos a presentar sus denuncias o los estudiantes que quieran presentar una denuncia penal.

“No hay quejas”

También se dispone de la propia comisaría distrital, que tramitará estos casos, así como los asuntos tramitados por los Agentes Guardianes; Estos últimos realizan charlas y coloquios, así como talleres de formación para concienciar y sensibilizar a los estudiantes, especialmente en prevención, autoprotección y consecuencias jurídicas (sanciones y penalizaciones) derivadas de las novatadas. Los datos recabados podrán ser puestos en conocimiento de los directores de las residencias donde se produzca una de estas vejaciones.

Silvia García y Carlos Orgaz son dos de los agentes tutores de Moncloa que están implicados en la lucha contra las novatadas. En conversación con ABC, en el Actual Jardín Botánico de Alfonso Especialmente en los últimos tres años. Muchos casos están ocultos y no hay denuncias”, especifica el agente Orgaz.

“El trabajo que se ha hecho está dando sus frutos”, afirma García. Lo que se constata son “daños en los edificios de las residencias, ya que los estudiantes se presentan por la noche y los provocan”. “En nuestra presentación tenemos casos anteriores, ejemplos, como lesiones, golpes, cigarrillos que se apagan en el cuerpo de estudiantes, que tienen que comer comida de perro…”, añade el policía.

“Hemos detectado que este año los alumnos de primer año están entrando antes, para hacer actividades conjuntas, jornadas de integración, para que generen grupos desde el principio entre ellos y no tengan que integrarse con los mayores”, afirma Ordaz.

Dejan claro que algunos ‘malos’ no son conscientes de que lo que han cometido es un delito y en ocasiones acaban en comisaría. «Fundamentalmente impartimos formación en prevención. Intentamos ser muy claros en las presentaciones, que no vean las novatadas como un juego o como algo integrador, sino como lo que realmente es. No harían ninguna novatada en ningún otro entorno de su vida ni si estuvieran solos”, añade Silvia García.

Membresía de grupo

De hecho, esa es una de las sensaciones más comunes: los acosadores suelen actuar en grupo, como suele ocurrir con los agresores sexuales, que se envalentonan cuando van en manada y no son nada como individuos. «Parece que, al venir del extranjero y dejar a su familia, tienen el mito de que pertenecen a un colectivo, a un grupo. Y lo peor no es el daño físico, que es lo que se ve, sino el daño psicológico, que es lo que queda. Además, les hacemos saber que hay otros mecanismos a los que pueden recurrir”, explica de manera muy didáctica Carlos Orgaz.

La mayoría de las novatadas, eso sí, “no se harían si no hubiera detrás el consumo de alcohol”, tanto quien las realiza como quien las sufre. De hecho, una de ellas consiste en verter alcohol a la víctima a través de un embudo, directamente en la boca. “El consumo de alcohol es previo al acto de acoso y durante”, precisan.

No se trata sólo de novatadas. También hay rituales, como el caso del año pasado que se viralizó a través de un video: los escolares de Elías Ahuja gritaron insultos machistas y obscenos a los alumnos de un colegio vecino, que es sólo para niñas. El Movimiento contra la Intolerancia se presentó en el caso y lo denunció ante la Fiscalía, que tramitó un expediente, aunque todo quedó en nada penalmente. Sólo se produjeron algunas expulsiones de los dirigentes del centro, que vio su reputación hecha jirones. Una práctica tan aceptada que incluso las chicas interrogadas llegaron a afirmar que eso period regular y que no debían castigar a quienes les lanzaban insultos del tipo más bárbaro.

«El año pasado sufrimos mucho lo sucedido y por eso fue necesario crear un protocolo de relaciones intercolegiales. No podemos consentir burlas y humillaciones que no controlamos, ni situaciones que violen los derechos humanos y produzcan discriminación. Queremos mejorar las relaciones entre los colegios, para que los socios trabajen juntos y se respeten”, afirmó la vicerrectora de Estudiantes de la Complutense, Rosa María de la Fuente. Ya han comenzado las fiestas y partidos de fútbol entre colegios rivales, para fraternizar.

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